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jueves, 6 de octubre de 2022

Cambios en cánulas sintéticas

Recibimos un aviso, hay un nuevo mensaje en el buzón del Blog de PreClic 📬Ángela nos contacta para saber "¿Cada cuánto se debe cambiar una cánula de traqueostomia tipo shiley?". Algún PreClic encasillado en cánulas le da al botón rojo 👇🚨y la silla gira... ¡Ángela! tu pregunta está dentro de PreClic.

Vamos a canulear un poco esta tarde... ¡me encanta este royo!

Foto de canva (https://www.canva.com)


Bancos de preguntas

Nuestro paso semanal por nuestro amado Preevid esta vez no nos devuelve respuestas. Vamos a seguir avanzando. 

Navegamos por Picuida, tenemos una entrada en el banco de preguntas sobre la cuidados en pacientes laringectomizados, pero no aporta respuesta a la pregunta de hoy.

Guías de Práctica Clínica (GPC)

Pasamos al campo de las GPCs y empezamos por GuiaSalud. Esta vez no encontramos información al respecto.

En GIN (metabuscador GPC) no encontramos material relacionado con la frecuencia del cambio de cánula. Y en su homólogo BIGG, no nos ofrece nada nuevo bajo el Sol.

NICE tampoco ofrece guías que nos indiquen el tiempo para el cambio de tubo de traqueostomía. Pero en la Agency for Clinical Innovation (ACI) de Nueva Gales del Sur (Australia) 🦘hemos encontrado una guía de manejo de la traqueostomía muy fresca (2021). En sus recomendaciones para el cambio de cánula completa nos recomienda:

  • Que la decisión del cambio de cánula ha de ser tomada por el equipo interdisciplinar. Y debería estar registrado en la historia clínica del paciente (Consenso).
  • Los procedimientos locales han de tener en cuenta las recomendaciones del fabricante sobre la frecuencia del cambio de cánula (Consenso).
Aunque es muy completa y actualizada, no responde de manera clara a la pregunta que nos hacía Ángela. Lo mismo pasa en GuidelineCentral. Menos suerte hemos tenido en Choosing Wisely, nada de nada.

Revisiones sistemáticas (RS)

No hemos encontrado RS sobre el tema en Cochrane Library.

Bases de datos

Llegados a este punto y según las características de edad en las que se pueden clasificar los estudios vamos a presentar los resultados obtenidos por edad.

Estudios en pacientes pediátricos:

Desde nuestra búsqueda en Pubmed destacamos un estudio de series de casos del 2008 al 2013, de Van Buren en 2014 que presenta buenos resultados en pacientes pediátricos en primer cambio durante el tercer día post quirúrgico, presenta sesgos acordes al tipo de estudio y supone un estudio de mayor repercusión que los consensos o revisiones narrativas.

Y si conocía ya el artículo de primer cambio de cánula en paciente pediátrico al tercer día ¡no se pierda la revisión retrospectiva que concluye que se puede decanular al segundo día! Woods en 2019 realizó este estudio con una muestra de 26 pacientes en el grupo de cambio a los dos días. Así que tomaremos este artículo con precaución, por el tamaño de su población y las características del tipo de estudio. 

Ya entrando en la década de los veinte, obtenemos una revisión narrativa de 2020 sobre cuidados de la traqueostomía en pacientes pediátricos. De ella destacamos la referencia al consenso de 2013 de Mitchell y el grupo internacional de ORL pediátrica en 2016, que establecieron el primer cambio entre el quinto y el séptimo día en pacientes pediátricos.

Pero si Cochrane no ha encontrado revisiones sistemáticas, sí que nos ha localizado un ECA de Chorney en 2020, sobre el primer cambio de cánula de traqueostomía en paciente pediátrico. Este estudio relata que el primer cambio no tiene que darse a los siete días como es convenido, sino que a los cuatro días da lugar a menos heridas periostomales, menos sedación y un alta más temprana de los cuidados intensivos. No obstante, este es un estudio muy pequeño (n=15) y deberíamos considerarlo un estudio de interés para desarrollar futuros más potentes.

De vuelta a Pubmed, hemos dado con una GPC de la "American Association for Respiratory Care" de 2021, sobre el manejo en paciente pediátrico, que nos indica que la evidencia de bajo nivel apoya el cambio de una cánula de traqueotomía en el tercer día postoperatorio en pacientes pediátricos sin riesgo de aumento de las complicaciones (nivel de evidencia B). Además, en paciente pediátrico en los cambios rutinarios, las cánulas de traqueotomía deben cambiarse según sea necesario debido a la obstrucción y con regularidad, como mínimo cada 1-2 semanas (nivel de evidencia B).

Pacientes adultos.

Nos pasamos a PubMed para hacer una búsqueda, hacernos un "Back to the future" para irnos a 2010, cuando White y sus compañeros escribieron "When to change a tracheostomy tube", entre las razones por las que cambiar una cánula de traqueostomía relatan:

    • Primer cambio a los 7 o 14 días de su inserción. 
    • Cambio para reducir el calibre de la cánula. 
    • Cambio de rutina cada 60-90 días. 
    • Mal posicionamiento en tanto a diámetro como a longitud. 
    • Asincronía entre ventilador y paciente (sospecha de problema de la cánula). 
    • Pérdidas del balón de neumotaponamiento. 
    • Roturas de la cánula.
    • Para permitir el paso del fibroscopio. 
    • Cambio del tipo de cánula.
En cuanto al cambio rutinario destaca las variabilidad según las instituciones. Entre las causas para este describe:
    • Prevención de granulomas (cada 2 semanas)
    • Prevención del bloqueo de la cánula por secreciones.
    • Facilitación de la ventilación o el habla.
    • Prevención de biofilm (1 mes, en cánulas poliméricas, pero no hay suficientes datos).
Llegados a este punto revisa las recomendaciones de cambio de cánula de los fabricantes:
Sobre este artículo hay que indicar que es una revisión narrativa sin análisis de los estudios en los que se basa. Por lo tanto, presente un nivel de evidencia bajo. La fecha de su publicación hace que nos tengamos que revisar los datos que presenta y los hemos actualizado con los enlaces que podéis ver en la lista anterior.

Otro estudio de cohortes recuperado realizado en 65 pacientes, revisó las diferencias en la colonización de cánulas de traqueostomía comparando cambios de menos de 4 semanas y de más de 4 semanas. En este punto debemos de destacar que la pauta del centro era el primer cambio de cánula entre las semanas 2-4 y posteriormente cada 4-6 semanas, llegando a 3 meses en el entorno domiciliario. Los resultados no encontraron diferencias entre el grupo de menos de 4 semanas y el grupo de más de 4 semanas en tanto a la colonización del dispositivo.


Conclusión de PreClic

  • Los cambios de cánula de traqueostomía de PVC (Shiley) se deben de llevar a cabo en base a la evidencia de los estudios, las recomendaciones del fabricante, el estado clínico del paciente y el consenso del equipo multidisciplinar. La decisión debe quedar registrada en la historia clínica.
  • Criterios para cambios de cánula:
    • Cambio para reducir el calibre de la cánula. 
    • Mal posicionamiento en tanto a diámetro como a longitud. 
    • Asincronía entre ventilador y paciente (sospecha de problema de la cánula). 
    • Pérdidas del balón de neumotaponamiento. 
    • Roturas de la cánula.
    • Para permitir el paso del fibroscopio.
  • En pacientes pediátricos y neonatales:
    • La recomendación general del primer cambio es de 5 a 7 días. No obstante, la última evidencia se decanta por cambios tempranos a partir de los 3 días.
    • La recomendación general de cambios rutinarios es según clínica o cada 7 -14 días.
  • En pacientes adultos:
    • Primer cambio: La recomendación general del primer cambio es de 7 a 14 días.
    • Cambios rutinarios: cada 28-30 días (pesa la recomendación del fabricante).
Esperamos haber contestado tus dudas Ángela, en todo caso la Asociación Española de Enfermería en Otorrinolaringología (AEEORL) es un grupo de profesionales que siempre nos puede echar una mano en estos temas. Te invito a seguirles.

jueves, 2 de junio de 2022

¡Operando! Saca un huesito y el corazón...


"Amigo que no da y cuchillo que no corta, aunque se pierda poco importa".

🔪🔪🔪 

Imagen: Pixabay



<<Trabajo en quirófano desde hace tiempo, "desde siempre" hemos usado una hoja para la incisión de piel y otra para el interior, sobre todo en cirugía traumatológica. Estaba realizando un protocolo de cesárea, y buscando bibliografía he encontrado: "No se recomienda el uso de diferentes bisturís para incisiones en la piel y los tejidos más
profundos en cesáreas, porque no disminuye la infección de la herida operatoria". En este documento http://www.essalud.gob.pe/ietsi/pdfs/guias/RE_Indicacion_de_Cesarea_Final.pdf, y realmente me ha hecho preguntarme si hay que cambiar o no la hoja en todas las cirugías o solo en algunas, he buscado respuesta y no la encuentro, ¿me podríais ayudar? Gracias.>>

Nuestra compañera Lola nos trasladaba esta consulta en diciembre de 2021. A estas alturas de la película, sabéis que no hay nada que nos remueva más que un: "desde siempre se ha usado...". Así que, allá vamos a darle respuesta a nuestra amiga, para que de ahora en adelante sepa si lo que hace está basado o no en evidencia y no solo en herencias trovadoras.

Echamos un vistazo al documento que nos aporta, una revisión de evidencia desarrollada por un grupo de trabajo de Perú. ¿Será necesario sustituir la hoja del bisturí frío, al cambiar de plano durante la cirugía, para evitar la infección de la herida quirúrgica?


Banco de Preguntas

Una semana más le preguntamos a las esfinges de la entrada a Preevid y Picuida, pero esta vez no hemos dicho bien el hechizo y, no nos dan acceso al palacio de las preguntas que guardan respondidas.


Guía de Práctica Clínica

Para ir de dentro hacia fuera, como si de pintar un campo quirúrgico se tratara, hemos comenzado por GuiaSalud, pero no nos arroja luz sobre las sombras que nos acompañan hoy en la travesía. No encontramos ninguna publicación relacionada con nuestra pregunta de hoy.


Vía transpirenaica buscamos a nuestros friends de NICE, que forman parte de las referencias que manejaban en el documento que nos aportaba Lola.



Sí es cierto que la guía NG132 que utilizan, publicada en 2011, se ha revisado y actualizado, siendo la NICE Guideline NG192, del 31 de marzo de 2021 conservadora en lo que respecta a la no necesidad de cambio de hoja de bisturí, manteniendo lo dicho en 2004.




Repasamos la guía y no hemos encontrado la documentación que justifique esta recomendación. 



Búsqueda Bibliográfica

Por último, nos vamos de cabeza a buscar ensayos clínicos o revisiones sistemáticas que nos puedan alumbrar en la senda del bisturí díscolo, para lo que visitamos Medline, a través de PubMed, realizando la siguiente búsqueda: "(surgical wound infection) AND (scalpel blade)" filtrado por humanos. Hemos obtenido los siguientes resultados



Y de estos 15 trabajos, nos quedamos con estos que hablan directamente del tema que buscamos, en humanos:

- The contaminated skin-knife: the surgical myth, estudio galés de 1983, en el que se cultivaron las hojas de bisturí de 187 intervenciones quirúrgicas, utilizando una hoja para abrir piel y, cambiándola por una nueva para el resto del procedimiento, no se encontraron diferencias sustanciales con respecto a lo cultivado en los estudios microbiológicos.

- Scalpel blade contamination with skin bacteria during orthopedic and neurosurgical procedures in dogs, de 1987, donde analizan las hojas de bisturí de apertura de campo comparadas con las nuevas cambiadas al modificar el plano, concluyendo que la infección de la herida quirúrgica no está asociada a la hoja de escalpelo.

A modo de curiosidad, os dejamos el trabajo Myths and legens in orthopaedic practice: are we all guilty?, publicado en revista especializada en 2008.



Conclusiones PreCLic

Como hemos podido leer en lo poquito que hemos encontrado publicado:
- No hay evidencia suficiente de que exista relación entre las infecciones de herida quirúrgica y el uso de la misma hoja de bisturí frío para cortar piel y planos profundos. 

Si estáis interesados en conocer más datos sobre las infecciones de heridas quirúrgicas, os vamos a remitir a la entrada que publicamos en 2020 "Antibiótico tópico antes de suturar", que referencia guías y trabajos científicos que os pueden ayudar mucho en vuestro día a día. Aunque algo desactualizada, el grupo español de Infección Quirúrgica Zero (IQZ) nos regala en su página web protocolos de trabajo, documentos y esquemas, que estandarizan los cuidados y aspectos fundamentales para evitar la infección quirúrgica del sitio de incisión o todas las relacionadas a la preparación del campo quirúrgico.

Esperamos haber ayudado, no solo a Lola sino a todo el grueso de los #PreCliquers a aclarar leyendas y mitos relacionados con nuestra práctica clínica habitual.

Ya sabéis, que para cualquier otra duda o necesidad de buscar datos que cimienten nuestra actividad asistencial, dad un silbidito y acudiremos al rescate.

¡¡Nos leemos la semana que viene!!

jueves, 10 de febrero de 2022

¿Heparinizas las vias arteriales? Mira lo que pasa si lo haces.

Mira que hemos escrito sobre heparinización: de vías centrales, de reservorios y sus sistemas... pero ha venido Beatriz y nos ha dicho: "En mi UCI todavía se pone heparina en los sueros del mantenimiento de las vías arteriales para medir la presión arterial invasiva ¿Existe evidencia sobre la necesidad de heparinizar estas vías? Gracias!"

Gracias a tí Beatríz, porque nos vas a hacer cerrar un fleco que teníamos suelto.



Fuente:canva.com


Bancos de Preguntas

Como es habitual, nuestro banco de preguntas favorito no defrauda. En Preevid encontramos una entrada titulada "Existen recomendaciones actualizadas sobre el uso de la solución heparinizada vs el uso de solución salina para el mantenimiento de la vía arterial" ¿Qué nos revela esta entrada?

  • 1 Revisión Sistemática (RS) de 2012 que contiene 2 metaanálisis y 6 Estudios Controlados Aleatorizados (ECAs).
    • 1 metaanálisis y 2 ECAs se decantan por el uso de heparina.
    • 1 metaanálisis y 4 ECAs no encontraron diferencias.
  • 1 RS Cochrane 2014 en la que se incluyeron 7 ECAs:
    • Los estudios presentaron heterogeneidad en su metodología y no se pudieron combinar sus resultados.
    • A nivel individual los estudios fueron poco precisos y no aportan diferencias significativas.
    • Tuvieron de moderado a alto sesgo metodológico.
    • Se precisan más estudios con metodología homogénea y de mayor calidad (¡Alerta buen tema para tu Tesis!).

  • 1 guía de Práctica Clínica (GPC) de 2016. Ojito que esta GPC ya la hemos utilizando varias veces y "alomojó" hay que tenerla en a mano. Las recomendaciones que extraen:
    • Usar cloruro de sodio estéril al 0,9% para enjuagar.
    • El volumen de la solución de lavado depende de: El paciente, el dispositivo, el tamaño del catéter y la naturaleza y el tipo de infusión/medicación. El volúmen mínimo que sea al menos el doble del volumen del catéter.
    • Limpiar para asegurar y mantener la permeabilidad: antes, entre y después de la administración de medicamentos y/o soluciones incompatibles.
    • Los anticoagulantes sistémicos no deben usarse rutinariamente para prevenir infecciones del flujo sanguíneo relacionadas con el catéter.
  • 1 GPC en GuiaSalud. Dicen los compis de Preevid que viene a decir lo mismo que las anteriores.
  • 1 sumario de evidencia de Uptodate recomienda el uso de solución de lavado heparinizada: Grado de recomendación 1B (Fuerte recomendación, aplicable para la mayoría de pacientes).
Y en este momento es cuando estoy oyendo al tikismikis de las PreClicLecturas diciendo... "Es que la evidencia expuesta no está muy actualizada" ¡Pues es verdad amigo! Pero Preevid nos quiere quitar trabajo y tiene también una pregunta relacionada y actualizada a finales de 2020, que nos recomiendan ¿Qué extraemos de ella? más bien poco porque no nos describe el componente más adecuado para el lavado de las vías arteriales. Pero para callar al tikismikis de nuestra cabeza, hemos revisado si existen actualizaciones de estos documentos y no es el caso ¡Nada nuevo amig@s! Eso sí, la Standards for infusion therapy del  Royal College of Nursing promete actualización en 2022. Así que estaremos atentos.

Antes de pasar a las GPCs revisamos el banco de preguntas de PiCuida, pero no tenemos resultado.


Guías de Práctica Clínica (GPC)

Next level! Revisamos los recursos de RNAO, NICE, Choosing Wisely, ACI, SIGN y BIGG esta vez sin respuestas al respecto. Pero fortunadamente GuidelineCentral nos dice en un resumen de evidencia de 2011 que no utilicemos de manera rutinaria anticoagulantes para reducir el reisgo de infecciones asociadas al catéter (Categoría II). 

Revisiones sistemáticas

En la entrada de Preevid ya incluía las referencias que también encontramos en Cochrane. No encontramos revisiones más recientes.


Bases de datos

No nos podemos resistir a lanzar una búsqueda en Pubmed (((arter*) AND (catheter*)) AND (saline)) AND (heparin) filtramos por tipo de artículo, escogemos ECAs y recogemos un paper de 2021 realizado a triple ciego a 147 pacientes. En un seguimiento entre un grupo control con suero salino y otro con suero heparinizado. El seguimiento fue de 6 días con evaluaciones de la permeabilidad del acceso arterial cada 12 horas. Los resultados determinan que no hay diferencias significativas entre las dos sustancias. Las limitaciones que declaran son que los pacientes eran postquirúrgicos sanos, que los resultados no se pueden extrapolar a permanencias de catéter a largo plazo y que se hicieron lavados cada 6 horas tras la extracción de gases arteriales. Lo que podría limitar en varios sentidos las conclusiones del estudio.

Conclusiones de PreClic

  • Las metodologías de los estudio no son homogéneas y la calidad de los mismos es baja.
  • Se precisan más estudios con homogeneidad en la metodología y mayor calidad, seguidos de una revisión sistemática que vierta más luz sobre el tema.
  • No hay evidencias de que las intervenciones de suero heparinizado o suero fisiológico 0,9% sean mejor una que la otra.
  • El uso de suero fisiológico no supone una administración de fármaco sobre el paciente.


Beatriz, esperamos haberte despejado algunas dudas y dotado de referencias para argumentar el uso de una sustancia u otra. La ciencia no se decanta siempre por una opción. Hay que investigar mejor para crear evidencia.




jueves, 9 de diciembre de 2021

Ventilación Mecánia Invasiva y nebulización ¿Dónde lo pongo?

"Winter is comming!" y se va notando el perfil de pacientes que trae esta estación del año, aparte de alguna que otra pandemia. Rescatamos del buzón de menciones de Twitter la pregunta que nos lanzó @Cxav1

Imagen 1: Captura tweet.


Vamos a coger papel y lápiz y reescribimos la pregunta que nos plantea @Cxarv1:

En nebulizaciones en T, en pacientes con Ventilación Mecánica Invasiva (VMI) 
¿Cuál es el lugar más adecuado del circuito para nebulizar?

Imagen 2: Canva.com


Vamos con el método Preⓒlic.

Bancos de preguntas

Empezad siempre por productos elaborados de evidencia científica como estos. Somos muy cansinos, pero Preevid lo merece. Os daréis cuenta cuando lo vayáis consultando como primera opción.

En el caso de la pregunta de hoy, encontramos la entrada "¿Dónde colocar las nebulizaciones en pacientes sometidos a ventilación mecánica (invasiva y no invasiva)?". Destacamos las respuestas de Preevid a la pregunta de @Cxarv1:

  • "El rendimiento del nebulizador puede ser optimizado colocando el nebulizador a 30 cm del tubo endotraqueal, mejor que en la pieza en Y, porque el entubado ventilador inspiratorio actúa como espaciador."
  • "Los dispositivos de válvula con pieza en T están disponibles comercialmente para que el nebulizador pueda ser insertado en el ventilador circuito sin desconectar al paciente del ventilador, por lo tanto, evitando la interrupción de la ventilación mecánica para inserción y extracción del nebulizador."
Desde luego esta entrada de Preevid es muy adecuada a la pregunta de @Cxarvl, pero como indica el banco de preguntas no está actualizada desde el año 2011.

Hemos pasado por la banco de preguntas de Picuida y no hemos encontrado preguntas clínicas respondidas relacionadas.

Guías de práctica clínica

Revisamos GuiaSalud y no encontramos inforamción al respecto. Nos vamos a buscar información más actulizada a una buena base de datos.

Búsqueda bibliográfica

Seguimos en búsqueda de la evidencia más fresca. Para ello nos hemos metido en el tesauro DeCS y a partir de términos controlados, hemos desarrollado la estrategia de búsqueda: "((Aerosols) OR (Administration, Inhalation)) AND (Respiration, Artificial) not ((non-invasive) or (Noninvasive))". Al lanzarla en Pubmed la hemos limitado desde 2011 (la fecha en que Preevid revisó la evidencia) para ver qué hay de nuevo en esto de los aerosoles y nebulizadores.

Hemos encontrado nuevos artículos donde se probó la administración de aerosoles y nebulizadores en diferentes configuraciones y elementos en circuitos de ventilación mecánica:
Imagen 3: Diferentes configuraciones del sistema de ventilación para la administración de aerosoles. Fuente: Canva.com

Diversos estudios:

El artículo de Macari determina que el generador de aerosoles debe colocarse a una distancia de 20-30 cm del tubo endotraqueal, entre el tubo y la pieza en Y del circuito del ventilador (Posición 2). Esto se debe al hecho de que la rama inspiratoria del circuito del ventilador actúa como un depósito de aerosol durante la exhalación.

En un estudio de laboratorio Ke y sus colaboradores, sugieren que la forma óptima de administrarlo es colocar el dispositivo generador de aerosoles a 15 cm de la pieza en Y  (Posición 3) y activarlo al final de la espiración (sincronizado). Este estudio de laboratorio indicó que eran necesarios estudios in vivo para evaluar la relevancia clínica de sus hallazgos.

Otro artículo, en este caso de Berlinski y Willis, posiciona el generador de aerosoles en la salida del ventilador, pasando después por un humificador o viceversa (posición 1 humidificador + posición 2 aerosoles o posición 1 aerosol+ posición 2 humidificador). Confirmando que el aumento en la dosis pulmonar / eficiencia de administración, se encontró al mover el generador de aerosoles de la pieza en Y al extremo más próximo al ventilador. En este estudio se hace hincapié en las diferentes variables que afectan a la disponibilidad de fármaco para el paciente: La posición del dispositivo en el circuito del ventilador, la humidificación, el tipo de circuito del ventilador y las características del TET.

Por último destacamos el estudio de Mac Giolla, O'Sullivan Joyce y MacLoughlin quienes afirman que la presencia de un filtro intercambiador de calor y humedad (HME) no afecta en gran medida a la disponibilidad del fármaco para el paciente (si la administración es post filtro). El estudio determinó la administración máxima de aerosol cuando el dispositivo, se colocó próximo al tubo endotraqueal (TET) (Posición 1 HME + posición 4 aerosoles). Este hallazgo contrario a los estudios anteriores, se justifica por los autores dado que el aerosol generado pasaba un giro de 90 ° antes del TET. Por lo que existía una considerable pérdida y deposición de aerosol en este punto del circuito respiratorio. Por este motivo recomiendan en futuros estudios la disposición de un circuito respiratorio mucho más simple, sin codos, que sea comparable a los anteriores estudios. El resultado más destacable fue la cuádruple disponibilidad de fármaco cuando se administraba con nebulizador de malla vibratoria.

Una revision narrativa de Ehrmann y Luyt establece que en aerosoles administrados en ciclos respiratorios continuos, la ubicación óptima del nebulizador permite reducir la cantidad de fármaco que se pierde a través de la rama espiratoria del ventilador. El nebulizador debe colocarse en la posición 2 de la rama inspiratoria que luego sirve como espaciador / cámara de inhalación, permitiendo administrar un bolo de aerosol concentrado en cada inspiración. También recomienda la sincronización del aerosol con la inspiración.

Afortunadamente hemos encontrado una revisión sistemática reciente de Dugernier y colaboradores, de donde podemos destacar que: La combinación de un nebulizador con una cámara de inhalación puede aumentar significativamente las dosis pulmonares. Así mismo la activación de un inhaladores de medida de dosis en una cámara de inhalación, colocados en la pieza en Y permitió un aumento de 1,5 a 4 veces en las dosis pulmonares de broncodilatadores, según un estudio de la revisión.
También destacan que la técnica de administración varió mucho entre todos los estudios clínicos que evaluaron la deposición pulmonar del fármaco in vivo. Es posible que debido a la configuración no estandarizada del ventilador se diera esta variabilidad en los resultados.
La mayoría de los estudios incluidos se centraron en los antibióticos inhalados, que requieren una técnica de administración rigurosa con nebulizadores. Los autores proponen la optimización de la administración utilizando una lista de verificación. En este sentido, consideran al conocimiento insuficiente y la ausencia de un protocolo estandarizado los hándicaps actuales a superar esta variabilidad.
Como en otros estudios presentados consideran los factores que intervienen en la disponibilidad pulmonar del fármaco: el tipo de nebulizador, la configuración del ventilador necesaria para una ventilación adecuada, la infusión de sedantes para adaptar al paciente a el ventilador, calentamiento-humidificación de gases inhalados en pacientes con SDRA o EPOC, pérdida espiratoria por el flujo de sesgo fijado por el fabricante en la mayoría de los ventiladores y altos flujos turbulentos que inducen impactaciones inerciales en diferentes componentes del circuito del ventilador, en las vías respiratorias artificiales y la tráquea.
Los autores declaran tener varias limitaciones inherentes a la heterogeneidad de los estudios.

Conclusión de PreClic

- La heterogeneidad de diseños en los estudios encontrados evita que podamos realizar  recomendaciones estandarizadas para la administración de aerosoles en pacientes con ventilación mecánica.
- La variabilidad de dispositivos de administración de fármacos en aerosol, a través de la ventilación mecánica, no permite extraer conclusiones de la posición idónea para su administración.
- Las variables descritas que afectan a la disponibilidad del fármaco administrado en los pulmones del paciente son amplias (configuración del ventilador necesaria para una ventilación adecuada, calentamiento-humidificación de gases inhalados, tipo de dispositivo, posición del dispositivo en el circuito del ventilador, la humidificación,  el tipo de circuito del ventilador y las características del TET, pérdida espiratoria por el flujo de sesgo fijado por el fabricante en la mayoría de los ventiladores y altos flujos turbulentos que inducen impactaciones inerciales en diferentes componentes del circuito del ventilador, en las vías respiratorias artificiales y la tráquea) y se requieren estudios homogéneos para la obtención de resultados con mejor nivel de evidencia.
- La evidencia actual se dirige hacia el uso de dispositivos de administración de malla vibratoria sincronizados con la respiración del paciente, dado que multiplican su disponibilidad al paciente.
- Crear circuitos simples, sin acodamientos, con flujos no turbulentos favorecerá una disponibilidad mayor del fármaco para el paciente.
- Dejar montado el nebulizador en el circuito para no montar y desmontar con cada administración.
- Varios estudios apuntan hacia la creación de espaciadores en la rama inspiratoria (posición 2 ó 3) para una mejor dispensación del fármaco durante la inhalación.

Esperamos haberte despejado alguna duda @Cxav1, aunque puede que hayamos abierto otras. En todo caso la realización de este tipo de experimentos en laboratorios, paracen un buen campo para desarrollar estudios con las recomendaciones ofrecidas ¿Alguien ha dicho tesis?




jueves, 8 de octubre de 2020

Antibiótico tópico antes de suturar, ¿sí o no?

Hace un tiempo Mar nos preguntaba sobre la eficacia de rociar antibiótico, en dilución o en polvo, sobre el lecho quirúrgico antes de su sutura. Entendemos que Mar se refiere a antibióticos cuya vía de administración no es vía tópica, si no parenteral. 

Pregunta lanzada y recogida, Mar. ¡Vamos a ello!

Fuente: flaticon


Bancos de preguntas

Preevid, como siempre, es nuestra primera parada. Ponemos en su buscador "herida y antibiótico". Aunque nos devuelve bastantes resultados, casi todas las entradas hablan de profilaxis antibiótica sistémica en cirugías, pero no local. 

Echamos un vistazo en PiCuida, aunque esta vez no encontramos ninguna entrada que nos pueda servir.


Guías de Práctica Clínica (GPC)

Hacemos nuestro habitual recorrido por diferentes GPC, tanto nacionales como internacionales.


GuiaSalud

Encontramos la GPC sobre Cuidados Perioperatorios en Cirugía Mayor Abdominal, aunque no da recomendaciones sobre profilaxis antibiótica.
Al buscar en su buscador, además de GPC, nos lanza recomendaciones "No hacer". Por si no las conocéis, estas recomendaciones son "todas aquellas que no han demostrado eficacia, tienen escasa o dudosa efectividad, o no son coste-efectivas en España". Respecto a la profilaxis antibiótica (en general), encontramos varias, como:

  • No prolongar más de 24 horas la profilaxis antibiótica después de una intervención quirúrgica no complicada (recomendación de la Sociedad Española de Traumatología y Cirugía Ortopédica).
  • No prolongar más de 24 horas, tras un procedimiento quirúrgico, los tratamientos de profilaxis antibiótica (recomendación de la Asociación Española de Cirugía).
  • No realizar profilaxis antibiótica de rutina para la cirugía no protésica limpia y no complicada (recomendación de la Asociación Española de Cirugía).
Ninguna habla específicamente de profilaxis antibiótica local de la herida quirúrgica, pero las recomendaciones ya nos está dando pistas de cuál es la dirección actual del uso de profilaxis antibiótica. 


National Institute for Health and Care Excellence (NICE)

Echamos un vistazo a la GPC sobre Infecciones del sitio quirúrgico: prevención y tratamiento (ultima actualización en el 2020). ¿Y sabéis qué? ¡Exacto! Encontramos un apartado específico para la pregunta de esta semana.


Respecto al uso de antisépticos y antibióticos antes del cierre de heridas, las recomendaciones son: 

  • Aplicar únicamente un antiséptico o antibiótico local en la herida antes del cierre como parte de un ensayo de investigación clínica.
  • Considerar el uso de implantes de colágeno y gentamicina en cirugía cardíaca.

La justificación que hacen los autores sobre esta recomendación, específicamente respecto al uso de antibióticos, es la siguiente:

Tras la revisión de estudios, la evidencia sobre los antibióticos tópicos antes del cierre de la herida fue variada. Algunos estudios mostraron que los antibióticos, como la ampicilina en polvo y la cefaloridina, redujeron el número de infecciones del sitio quirúrgico. Sin embargo, la evidencia de otros antibióticos, como la vancomicina, que se usa ampliamente en cirugía cardíaca, ortopédica y de columna, sugirió que no hubo reducción en las infecciones del sitio quirúrgico.

La revisión de la evidencia, unido al posible efecto adverso del aumento de resistencias antimicrobianas, llevó a los autores a realizar esta recomendación. Si aún queréis más "chicha", os dejamos aquí la revisión de la evidencia llevada a cabo para hacer esta recomendación.


Centers for Disease Control and Prevention (CDC) 

Encontramos la Guía para la prevención de infecciones del sitio quirúrgico (2017). En esta GPC también hacen una recomendación específica sobre el uso de antibióticos locales en la herida quirúrgica. La recomendación es la siguiente:

  • No aplicar agentes antimicrobianos (es decir, ungüentos, soluciones o polvos) a la incisión quirúrgica para la prevención de la infección del sitio quirúrgico. (En este caso, la categoría de la recomendación es IB: recomendación sólida; evidencia de baja calidad).

Echamos un vistazo también la Guía para la prevención de infecciones del sitio quirúrgico de la OMS (2016), aunque en este caso no se realiza ninguna recomendación sobre el tema que nos interesa.


Revisiones sistemáticas

Por último, intentamos localizar las RS que existan sobre el uso de antibióticos administrados sobre el lecho quirúrgico. Esta vez nos vamos directamente a Medline, y a través de Pubmed, realizamos la siguiente búsqueda: ((Surgical Wound Infection[MeSH Major Topic]) AND (Anti-Bacterial Agents[MeSH Terms])) AND (topic*[Title/Abstract]) Aplicamos el filtro de Systematic review y, ¡voilà!, encontramos 17 resultados. Os hacemos un resumen de las RS que hablan sobre nuestro tema.

  • Una RS del 2019 evaluó el efecto del uso de vancomicina en polvo en cirugías de la columna. Esta revisión incluyó 21 estudios. Los resultados mostraron una reducción de la tasa de infección por bacterias grampositivas. y estafilococos resistentes a la meticilina (odds ratio combinado [ORc]: 0.41 [0.31, 0.55]).
  • Otra RS del 2019 evaluó el efecto de la vancomicina aplicada en la herida quirúrgica en neurocirugías que no fueran de columna. La revisión incluyó 9 estudios. El resultado obtenido fue un efecto beneficioso a favor de la vancomicina (ORc: 0.25 [0.12, 0.52]). Sin embargo, los estudios incluidos tuvieron baja calidad y alto riesgo de sesgo.
  • La siguiente RS del 2018 evaluó la eficacia y efectos adversos del uso de cloranfenicol tópico en aplicado intraoperatoriamente o en el postoperatorio inmediato, en cirugías no oculares. Se incluyeron 5 estudios. En este caso no se pudo realizar un metaanálisis. La conclusión es que la evidencia actual es escasa y de baja calidad.


Conclusiones de PreClic

  • Actualmente la evidencia sobre el uso de antibióticos en polvo o dilución aplicados sobre el lecho de la herida antes del cierre de la misma es muy escasa y de baja calidad.
  • La recomendación a día de hoy es realizar esta intervención únicamente como parte de un ensayo clínico. 


Gracias Mar por lanzar esta pregunta. Como hemos visto, existe una laguna bien grande sobre este tema, ya que faltan estudios bien diseñados para obtener resultados válidos. Así que, ya sabéis PreCliqueros, aquí hay un tema muy interesante que investigar :) 








jueves, 10 de septiembre de 2020

Uñas pintadas en el trabajo...¡NO! Pero ¿y si el esmalte es permanente?

 

Hace un tiempo, Vivian nos preguntaba qué evidencia hay sobre el aumento de infecciones asociadas a uso de esmalte permanente de uñas, ya que se había fijado que varias compañeras lo usaban en su práctica habitual.

Seguro que casi todos los que trabajamos en el ámbito sanitario tenemos en mente que no es aconsejable llevar las uñas pintadas, especialmente en ciertos ámbitos (por ejemplo, en quirófano). Sin embargo, ¿qué evidencia hay al respecto? ¿Habrá diferencias entre el esmalte de uñas normal y el permanente?

Preguntas lanzadas...¡Y recogidas! Allá vamos.
Imagen: flaticon



Bancos de preguntas

Nos pasamos por Preevid, ponemos en su buscador el término "esmalte" y...¡bingo! Encontramos una entrada incluida en el 2018 que se ajusta casi perfectamente a nuestra pregunta: "¿El uso de esmalte de uñas en quirófano por parte de los profesionales (medicina, enfermería) aumenta el riesgo de infección del lugar quirúrgico?". Para responder a la pregunta, el equipo de Preevid consultó una revisión sistemática (RS), un documento de expertos y un sumario de evidencia.
  • Tanto el documento de expertos como el sumario de evidencias hacen hincapié en que los trabajadores sanitarios deben llevar las uñas cortas y libres de esmalte, así como no llevar uñas artificiales. La justificación que se hace en estos dos documentos es que se ha observado que un esmalte astillado o usado durante más de cuatro días favorece la proliferación de microorganismos más difíciles de eliminar con el lavado de manos. También comentan que el uso de esmaltes y uñas artificiales se ha asociado a brotes de infección en ciertos ámbitos.
  • Respecto a la RS (¡de la Cochrane!), la conclusión es que no hay evidencia de si el uso de esmalte de uñas puede estar asociado a las tasas de infección de las heridas quirúrgicas. ¿Y eso? Luego le echaremos un vistazo con más profundidad :)
En esta entrada de Preevid no se mencionan los esmaltes de uñas permanentes.
Tras pasar por Preevid nos damos una vuelta por el banco de preguntas de PiCuida, aunque esta vez no encontramos ninguna entrada relacionada con nuestro tema.


Guías de Práctica Clínica (GPC)


Segundo paso: ojear las GPC, tanto las nacionales como las internacionales. Os dejamos un pequeño resumen de lo que hemos encontrado.


Organización Mundial de la Salud: 

En la Guía para la prevención de infecciones del sitio quirúrgico (2016) se recomienda llevar las uñas cortas y retirar las uñas artificiales antes de comenzar el lavado quirúrgico de manos (no mencionan el uso de esmalte de ningún tipo).
Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de EEUU. Nos adentramos en su buscador y encontramos la "Guía para la higiene de manos en entornos sanitarios". ¡Bieeeeen! Seguro que encontramos información interesante. Pero, espera. Nos fijamos un poco y ¡oh no! la guía es muy antigua, del 2002. Nuestro gozo en un pozo. Aún así, echamos un vistazo a las recomendaciones que nos hacen respecto al esmalte de uñas:
  • Según la guía, el esmalte de uñas recién aplicado parece no aumentar la cantidad de bacterias recuperadas de la piel periungueal, pero el esmalte de uñas astillado puede favorecer el crecimiento de un mayor número de microorganismos en las uñas.

National Institute for Health and Care Excellence (NICE), de Reino Unido. Encontramos dos GPC que nos pueden interesar: una centrada en la prevención de infecciones del sitio quirúrgico y la otra en prevención de infecciones en atención primaria y comunitaria. ¿Qué dicen sobre el esmalte de uñas?
  • En el ámbito quirúrgico, se debe retirar el esmalte de uñas previo al lavado quirúrgico de manos.
  • En el ámbito de la atención primaria y comunitaria, los trabajadores sanitarios deben asegurarse de que sus manos puedan descontaminarse durante la el trabajo clínico, asegurándose, entre otras medidas, que las uñas estén cortas, limpias y sin esmalte de uñas.
Buscamos también en Guiasalud y Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ), de EEUU, pero no hemos encontrado nada. Tampoco hemos visto ninguna recomendación específica sobre el esmalte de uñas permanente.


La recomendación parece clara y homogénea en distintos ámbitos y sistemas de salud. Pero, ¿de dónde vienen estás recomendaciones?


Revisiones sistemáticas


Ahora sí, retomamos la RS de la Cochrane que mencionaba Preevid en su entrada. Esta revisión es una actualización del 2014 (la primera RS de la Cochrane sobre el tema es del 2002).

  • El objetivo de la RS fue evaluar el efecto de la presencia o ausencia de anillos y esmalte de uñas en las manos del equipo de quirófano sobre las tasas de infección de las heridas postoperatorias.
  • Pues bien, solo pudieron incluir en la revisión un pequeño ensayo clínico, publicado en 1994. En este estudio, donde las participantes fueron enfermeras instrumentistas, se compararon tres grupos: uñas sin esmaltar, uñas recién esmaltadas (< 2 días) y uñas con esmalte astillado o aplicado más de 4 días.
  • Tras el lavado quirúrgico, se realizó un cultivo de las yemas de los dedos de las participantes. Aunque el grupo de uñas con esmalte astillado o aplicado hacía más de 4 días presentaron niveles mayores de Unidades Formadoras de Colonias (UCF), no hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos.
La conclusión de la RS es que no hay evidencia suficiente para determinar si el uso de esmalte de uñas afecta al número de bacterias en la piel después del lavado.


Búsqueda en bases de datos


Bueno, pues ya solo nos queda zambullirnos en una de nuestras bases de datos de cabecera e intentar averiguar si hay algún estudio más reciente que pueda arrojar un poco de luz sobre este tema. 


Dicho y hecho. Realizamos la siguiente búsqueda a través de Pubmed: (infection[Title/Abstract]) AND ("nail polish"[Title/Abstract]). Encontramos 15 resultados, aunque solo uno es interesante para contestar nuestra pregunta de hoy. Vamos a ver qué nos dice.

  • El objetivo fue evaluar si las enfermeras que llevaban esmalte de uñas presentaban mayores recuentos de microorganismos en las uñas y piel subungueal que las enfermeras que no llevaban esmalte.
  • Las participantes fueron 89 enfermeras de un centro oncológico de EEUU. La metodología del estudio es, cuanto menos, curiosa. Se incluyeron 89 enfermeras, pero los "sujetos" del estudio que se aleatorizaron (porque, no lo hemos dicho, pero este estudio es un ECA) fueron los dedos índice, corazón y anular de la mano dominante de cada enfermera. 
  • Cada uno de los tres dedos se aleatorizó a tres grupos: uña sin esmaltar, uña con esmalte de un día y uña con esmalte de cuatro días. Las participantes trabajaron al menos un turno completo en atención directa al paciente antes de realizar el cultivo. Tras este turno, se recogieron muestras de los tres dedos, pero solo se enviaron a analizar la que se había programado para ese día de manera aleatoria (las otras dos muestras se desechaban). Tanto las participantes, como la persona que obtenía la muestra y el personal de laboratorio estaban cegados a la asignación del grupo de uñas para el cultivo. 
  • Vamos con los resultados: se analizaron un total de 265 uñas (89 para cada grupo, menos dos perdidos en el grupo de 4 días). Tanto para organismos grammpositivos como grammnegativos, las medias de UCF en el grupo de esmalte <1 día fueron menores que las medias de UCF del grupo de uñas sin esmaltar o con esmalte aplicado más de cuatro días. También hubo un recuento menor de UCF en las uñas esmaltadas menos de un día que no presentaron astillado respecto a las que sí que lo presentaban o las que no estaban esmaltadas.
  • Los autores concluyen que el esmalte de uñas recién aplicado parece obtener menores recuentos de microorganismos. Sin embargo, en cuanto se producen desperfectos en el esmalte (en el estudio aparecieron en tiempos menores a 24h), estos recuentos de bacterias aumentan de forma significativa.
  • En este caso, uno de los criterios de exclusión fue el uso de luz ultravioleta (que precisamente es la que se utiliza en los esmaltes permanentes).

Conclusiones de PreClic

  • No hemos encontrado evidencia sobre si el uso de esmalte de uñas permanente por parte del personal sanitario se asocia a un aumento de infecciones nosocomiales.
  • De hecho, la evidencia respecto al uso de esmaltes de uñas (no permanentes) por parte de los trabajadores sanitarios es muy escasa. Parece que el aumento en el recuento en el número de bacterias tiene que ver con los esmaltes desgastados que presentan astillas. 
  • No obstante, las recomendaciones de las guías de diferentes instituciones siguen siendo: no llevar uñas postizas ni esmaltadas y mantener las uñas cortas.








jueves, 26 de marzo de 2020

No dejes que el SARS-CoV-2 entone el Resistiré: Superficies de contacto, la primera línea de batalla.


Las medidas para la prevención de la infección por SARS-CoV-2 están demostrando ser básicas para la prevención del COVID-19. Una de ellas es la desinfección de superfices. Hace tres años realizamos una entrada basándose en el informe de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (AETSA) sobre: Eficacia, efectividad y seguridad de las superficies de cobre antimicrobiano en la prevención de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria. Hemos vuelto a revisar si existen actualizaciones para adaptarlas a las recomendaciones, pero no las hay. Revisando de nuevo el informe no hemos encontrado referencia a la prevención de infecciones por virus, sólo por bacterias. Así que aprovechando las publicaciones de los últimos días en las fuentes científicas, vamos a repasar la evidencia a fecha de HOY.

Imagen: Coronavirus de https://pngimg.es/



Bancos de preguntas
Como siempre empezamos por los bancos de preguntas. Preevid es nuestro referente nacional, como sabéis. Probablemente el mejor banco de preguntas de España. Realizamos la búsqueda con los términos "covid" y "superficies". Nos aparece una entrada sobre la desinfección de superficies con alcohol isopropílico.
En este sumario se recoge que para la limpieza de superficies para la desinfección de la familia del coronavirus es necesario una exposición de 1 minuto a:

  • Hipoclorito 0.1% (1 parte de lejía doméstica al 5%* y 50 partes de agua).
  • Peróxido de hidrógeno al 0.5%.
  • Etanol del 62-71% (para pequeñas superficies).

*Estamos revisando las lejías comerciales y muchas no superan el 4%. Cuidado con este dato. Revisad las características de cada lejía en su ficha, en la parte de atrás del producto.

La vida en superficies de Coronavirus Endémicos Humanos (HCoV) en superficies de vidrio, plástico o metal puede ser de hasta 9 días (1).

El Equipo de Protección Individual (EPI) del personal que lleve a cabo la acción de desinfección, ha de ser:
  • Mascarilla y guantes.
  • Higiene de manos estándar (agua y jabón. Más de 40 segundos) tras limpieza. 

Además de esta, encontramos otra pregunta que hace referencia a la desinfección del material médico. El resumen concreta que tras la limpieza del material (agua, jabón y cepillado) y se realizará  con alcoholes (etílicos o isopropílicos) de concentraciones entre el 60 y el 90%, en presencia de agua, para que su acción sea óptima. Sin embargo hemos de tener en cuenta que el espectro esporicida no está cubierto en esta desinfección. Otro de los inconvenientes es el deterioro que este producto puede crear en materiales como goma o plástico.
Se establece por tanto que la desinfección mediante alcohol es de nivel bajo-intermedio y que no debe ser utilizada en material no crítico o semi-crítico (Material no crítico: aquel que contacta con piel intacta. Material semi-crítico: el que contacta con membranas mucosas intactas (salvo dentales)).

Además de todo esto, esta semana, gracias al canal de telegram de EnferEvidente nos llegó la información que Preevid había abierto un sumario de evidencia específico para COVID19. Lo que nos parece algo grandioso y que aprovecharemos diariamente con gratitud.

Consultamos en el banco de preguntas clínicas de Picuida. Realizamos una búsqueda con la palabra  "covid" y otra búsqueda con la palabra "coronavirus"  pero no existe ninguna entrada.

Guías de práctica clínica
Buscamos en GuiSalud , RNAO, ACI, Guideline CentralChoosing wisely, NICE y la CDC  con la palabra  "covid-19" y "surface". Pero no nos ofrecen resultados, o los resultados no van dirigidos a la pregunta de hoy.


Revisiones sistemáticas
Realizamos un búsqueda avanzada "COVID-19" y"surface*" limitando a título, tres meses y descartamos las 7 revisiones Cochrane y el resto de resultados, incluidas las dos colecciones especiales de COVID-19, por no abordar el tema.

Búsqueda bibliográfica

Imagen: Captura de pantalla del banner COVID-19 en Pubmed

Pubmed nos da la bienvenida con este banner que vamos a utilizar (pero sólo porque lo han puesto en rojo). En el enlace del National Institutes of Health, nos hacemos con tres resultados que hablan de superficies y coronaviurus. Los tres nos llevan a dos entradas de este mes:
  • En la entrada del 17 de marzo, explican que según la carta al editor (2) el SARS-CoV-2 (El virus que produce la enfermedad COVID19), se puede detectar:
      • Hasta 3 horas en aerosoles.
      • Hasta 4 horas en cobre.
      • Hasta 1 en cartón.
      • De 2 a 3 días en plástico y acero inoxidable.
    • Los investigadores realizan dos observaciones:
      • Los infectados podrían transmitir el virus en una fase sin síntomas.
      • Parece que la transmisión es más probable en la comunidad que en los centros sanitarios. No obstante los datos de estabilidad ofrecidos contribuyen a la expansión de la infección en el personal sanitario.
  • La entrada del 24 de  marzo hipotetiza que el principal responsable de la transmisión es la tos o estornudo del infectado, como vehículo del virus hasta las superficies. El nuevo infectado tocaría las superficies y en algún momento sin realizar la higiene de manos, tendría contacto con la boca o nariz. Especifica que los valores de estabilidad en superficies dados en la anterior entrada son dependientes de variables como:
      • Temperatura
      • Humedad
      • Ventilación
      • Cantidad de virus depositada en la superficie.
    • La carga de virus necesaria para producir una infección se continúa estudiando.
    • Creen que la gran cantidad de infectados con respecto al SARS-CoV-1 se debe a la capacidad de infección del virus antes de presentarse los síntomas.


A pesar de facilitarnos este recurso vamos a hacer una búsqueda avanzada en Pubmed con los términos controlados "COVID-19" y el término libre "surface". De los 14 resultados (a parte de los dos ya expuestos) encontramos un estudio sobre la contaminación del ambiente, EPIs y superficies de las habitaciones de pacientes. El problema de este estudio es que está muy limitado por el tamaño muestral (pequeño) y otros sesgos.



Conclusión de PreClic
¡Oye!, pero en un sitio pone que nueve días y en el otro pone que ¡hasta tres! A eso vamos...

¡Vale! en el artículo de Kampf (1) pone que son 9 días, pero se basa en un estudio de 1985, con un virus de la familia, pero no el SARS-CoV-2. Mientras que en la carta al editor de van Doremalen (2), el estudio es específico del SARS-CoV-2 y es ¡fresco, fresco! No hace ni un mes que se publicó. Así pues concluimos:

El SARS-CoV-2 se encuentra presente en las diferentes superficies por periodos de:
  • Hasta 3 horas en aerosoles.
  • Hasta 4 horas en cobre.
  • Hasta 1 en cartón.
  • De 2 a 3 días en plástico y acero inoxidable.
Estos valores de estabilidad en superficies son dependientes de variables como:
    • Temperatura
    • Humedad
    • Ventilación
    • Cantidad de virus depositada en la superficie.
Seguid leyendo la información que se publique, puesto que la velocidad de nuevos datos es casi semanal.

A todxs lxs Profesionales Sanitarios y Personal de Servicios. Nuestra admiración, respeto y fuerza para estos días. ¡Estamos orgullosxs de vosotrxs! 

Bibliografía

  1. Kampf G, Todt D, Pfaender S, Steinmann E. Persistence of coronaviruses on inanimate surfaces and their inactivation with biocidal agents. J Hosp Infect [Internet]. 2020;104(3):246–51. Available from: https://doi.org/10.1016/j.jhin.2020.01.022
  2. van Doremalen N, Morris DH, Holbrook MG, Gamble BN, Tamin AT, Halcourt JL, et al. Aerosol and Surface Stability of SARS-CoV-2 as Compared with SARS-CoV-1. N Engl J Med [Internet]. 2010;0–2. Available from: https://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJMc2004973?articleTools=true